sábado, 22 de febrero de 2014

Rincón de haikus II (San Valentín)


Enamorado,
latidos del corazón
vibran al amor.
Félix Berenguel Subirán, 4º E.S.O. B
Ardientemente
estaba de ese hombre
enamorada.
Gema Boga Magaña, 4º E.S.O. B
Lágrimas saladas
porque mantienes
tu dulzura interior.
Laura Giménez Lidón, 4º E.S.O. A
Se cae el cielo,
¡qué más nos da si juntos
podemos estar!
Mª Carmen Lidueña Millón, 4º E.S.O. B
Son tus caricias
suaves como la miel,
por eso te amo.
María Teresa Moreno Sorroche, 4º E.S.O. B
Y tu mirada
corta la respiración
de la mañana.
Noemí Padilla López, 4º E.S.O. B
Contigo aprendí
los besos del querer
y qué es el ayer.
Cynthia Rodríguez Amate, 4º E.S.O. B
Son tan preciosos
esos ojos marrones
que me enamoran.
Cristian Segura Aguilera, 4º E.S.O. B
Duda, dolor, tristeza,
corazón hecho pedazos,
el ocaso empieza.
Elena Vela Martínez, 4º E.S.O. B
Luz de atardecer
ilusiones por venir
esperanza de amar.

Elena Vela Matínez, 4º E.S.O. B

domingo, 16 de febrero de 2014

Carta de desamor


Cómo olvidar tu imagen reflejada en mis ojos e iluminada por la tenue luz de una farola, aquella noche, fatídica si mal no recuerdo.
Aquella noche en la que cayó la luna ahogada en el mar y el cielo se apagó en el mismo momento en que tú me decías “adiós’’ y te alejabas de mí, llevándote así los últimos ápices de felicidad que asomaban en mis ojos cada vez que te miraba.
Porque, si un corazón dolorido como el mío teme tanto el amor, es porque conoce la sensación que esconde un sentimiento tan anhelado. Pero el saberlo no es escudo suficiente.
Dejé que jugaras conmigo igual que con otros tantos corazones, y me arrepiento de creer tus mentiras.
Ahora, cada vez que te encuentre, recordaré a aquel que me partió el corazón. Tú, cada vez que nos veamos, no sé qué pensarás, porque no sé si siendo una de tantas he podido dejar huella en el hueco donde un día debió haber un corazón destrozado.
Solo decirte que lo siento. Mi cariño no tuvo la fuerza suficiente para hacer que tu alma recobrase el aliento.
Mireya Issa Morel, 4º E.S.O. B

sábado, 7 de diciembre de 2013

Comentario crítico sobre la película "La lengua de las mariposas"


Esta película tan sobrecogedora, fascinante y realista, basada en la Guerra Civil española e inspirada en la mentalidad hipócrita y falsa de la sociedad del año 1936, nos cuenta la relación entre un niño atemorizado por las creencias de aquellos profesores tan severos que en esa época existían, y su profesor Don Gregorio, la excepción de todos estos nombrados anteriormente, cuya única técnica de castigo era su silencio.
Tan buen profesor, compañero y amigo, se ve traicionado por todos aquellos que rondaban su corazón con la victoria de los nacionales. Sus enseñanzas tan sabias por la libertad quedan reducidas a la miseria de los corazones de la sociedad cuando se llevan a los republicanos (incluido él) por el simple hecho de no pensar igual que los sublevados, y a los que el pueblo abucheaba con palabras discriminatorias e insultantes como: ¡ATEO! ¡ROJO! ... etc. Y tal es el sentido de culpabilidad de la familia del niño que mientras pronuncian esta palabrería sin sentido, lloran arrepentidos.
El alumno, al igual que los niños del pueblo, corre tras el camión que lleva a los detenidos, tirando piedras y objetos con el fin de hacer daño, pero Moncho (el pequeño) aprovecha y utiliza de tapadera esta ocasión para recordar a su profesor: ¡Tilonorrinco!, ¡espiritrompa!-, todo lo que aprendió de él.
Así pues, el miedo enfrentado a la libertad gana una vez más, incitando al ser humano a caer en la crueldad, donde solo se llega a pensar en uno mismo, en el propio bien. Un egoísmo incalculable.
La traición a un amigo, un compañero e incluso un familiar... ¿Merece la pena ocasionar tanto dolor solo por terror?
No solo física, sino también moralmente se destruye un ser si se le encarcela por la mentalidad de una sociedad opresora que debería ser libre.
Hoy en día se han superado muchos de los traumas sociales, se ha luchado por una expresión abierta sin miedo a morir por ello. Pero pensemos si realmente hemos superado todo.
No. Aún quedan algunos aspectos que debemos mejorar y pulir para, realmente, ser LIBRES.

María Ortiz Martos, 3º E.S.O.B

lunes, 4 de noviembre de 2013

Carta de desamor


Aquí estoy, solo, como siempre, en la primera habitación a la derecha de este maldito lugar, pensándote, ¿cómo no?...; pensando en nuestra historia, esa que acabó hace apenas un año; recordando aquel pequeño despiste, esa camiseta que sigue conmigo en su sitio, en el segundo cajón de la triste mesita auxiliar que hay en esta habitación, donde guardo todas las cartas que nunca me atreví a mandarte.
No hay noche que no piense que dejé pasar a la persona perfecta que mi vida imperfecta necesitaba y cada vez veo más lejos aquellos recuerdos. La verdad es que Marwan tenía razón, la espina te recuerda que la belleza tiene un precio, y demasiado alto.
Me he pasado mucho tiempo buscando algún culpable para explicar lo que pasó y... es imposible. La cagamos tantas veces que cuando estábamos de acuerdo solo tuvimos una noche, nos habíamos hecho demasiado daño.
Y así siguió pasando el tiempo y seguimos echándonos de menos y pensando en qué cojones se nos había pasado por la cabeza cada vez que alguno de los dos volvía...
Pero todavía intento engañarme a mí mismo y decirme una y otra vez que no te quiero, que no me importas, que todo está bien... y... ¿para qué? Para darme cuenta de que no sirve de nada negar lo evidente. No quiero verte, no puedo verte más porque solo empeora las cosas, no puedo verte más porque solo hará que te necesite más, y te necesito demasiado...
Después de tanto tiempo cada vez que se apagan las luces, cada vez que mi mundo da un bandazo o cada vez que paseo por cualquier calle de esta jodida ciudad, no puedo evitar pensar en qué sería de nosotros en este preciso instante, si no hubiésemos sido tan niños.
El paso del tiempo solo me hace recordar una y otra vez cada error que cometí, cada beso que no te di y cada palabra que no te dije; el tiempo cada vez me hace sentir más culpable y más consciente de lo que perdí. Lo peor es que ya se me agotaron las salidas de emergencia y las esperanzas, que ya huí de todo esto demasiado y que no estoy en condiciones de volver a huir, ni puedo hacerlo lo suficientemente lejos.
Que he tenido muchas amantes desde entonces, pero como tú no encuentro ninguna.

Anónimo, 4º E.S.O. B

domingo, 27 de octubre de 2013

Comentario crítico a "Vídeo educativo"




En este vídeo observamos cómo un padre educa a su hijo de una manera un tanto peculiar. Le enseña a engañar, a defraudar, a ser "listo", no a ser inteligente y a desconfiar de todo ser vivo.
Estos valores tan erróneos que el adulto inculca en un niño serán absorbidos como si su mente fuera de esponja, y, a la misma vez, una mente de un pequeño tan moldeable, llegará a creer que lo que está bien, está mal y viceversa.
Cuando vives en un entorno familiarizado con la delincuencia, lo único que se puede llegar a pensar es: "Lo que hago yo está bien, lo que hacen los demás es malo". 
Así que esta reproducción de la realidad, donde hay acciones tan disparatadas, no es más que una simple réplica de lo que hoy en día ocurre.
El vídeo concluye con una imagen de un periódico donde se publica una noticia que cuenta: "Un hombre roba y mata a su padre". 
Ese hombre es el niño de hace diez años, y, ese padre, era el adulto que gastaba su tiempo en intentar convertir a su hijo en un desconfiado y muy pronto, en un delincuente. 
Por esta razón, cuando vemos a jóvenes internados en Centros de menores o cometiendo faltas graves, la mayor parte de culpabilidad la tienen sus padres, su entorno o ambos. 
Y es que la peor acción del hombre ha sido, es y será no saber aprender a dar, recibir y, lo más importante, mantener lo que tiene, mantener el amor.
María Ortiz Martos, 3º E.S.O. B.