sábado, 22 de octubre de 2011

La caza del centauro



Un día de un frío invierno, un cazador malvado vio un centauro.
¡Qué!
¡Cómo!
¿Que no sabéis lo que es un centauro?
Pues es muy fácil, es un humano con cuerpo de caballo.
Bueno, pues, como os iba diciendo, el cazador localizó un centauro en lo más alto de una montaña. El centauro por suerte se dio cuenta de que lo había descubierto.
El cazador sabía que no había más de su especie y le pagarían bastante por él. Fue a cazarlo pero no lo encontró. Hizo un segundo intento y esta vez sí lo vio.
Fueron montaña arriba y montaña abajo. Pero como el centauro tenía cuerpo de caballo corrió más. El cazador, sabiendo que no lo podía pillar, dijo: “Si lo mato quedaré como un héroe”.
Así que se compró una escopeta de dos cañones. Fue hacia la montaña para matarlo. Cuando lo vio, comenzó a acecharlo para pegarle un tiro. Cuando ya lo tenía a tiro, el centauro lo vio y empezó a correr. El cazador corrió tras él. El centauro, ya cansado, miró para atrás y, como no venía nadie, se detuvo a descansar. El cazador, como venía de lejos, le pegó un tiro certero pero, aun así, lo dejó herido. Al borde de un precipicio, el centauro ya no podía correr ni nada. El cazador, pensando que estaba indefenso, dijo: “Si lo tiro por el precipicio será más divertido”.
Y así lo hizo.
Pobre centauro que fue arrojado al precipicio, y pobre cazador, que no sabía lo que le esperaba.
Cuando iba a cantar victoria, apareció una manada de centauros, pero el cazador no reaccionó porque tenía su escopeta, y los centauros se horrorizaron. Cuando iba a disparar, resultó que no tenía balas. Los centauros lo arrojaron al precipicio y le hicieron al centauro muerto una estatua en su honor.
Antonio Moreno Vílchez (1º E.S.O. B)

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